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DECLARACIÓN PÚBLICA
DE DOÑA SOFÍA ESTER TAVIE MILLÁN
RELATIVA AL DESALOJO DE QUE FUE OBJETO DE LA PROPIEDAD
EN QUE VIVÍA POR 36 AÑOS,
EN APECHE, COMUNA DE QUEILEN, EN LA ISLA GRANDE DE CHILOÉ
Me dirijo a Uds. con el fín de relatar la situación que me sucedió el día 11 de agosto de 1999, en Apeche, en el lugar donde nací hace 54 años y en el predio donde vivo hace mas de 36 años.Soy viuda de Emesto Cuyul Cuyul, con quien me casé en diciembre de 1963, época en que este ya vivía varios años en el predio que fue amparado antiguamente por Agustín Haro, con una superficie de unas 32 hectáreas, pero nunca entregado como título. Mi marido tuvo un hijo con una nieta de Agustín Haro, quien sin embargo falleció muy joven, antes de alcanzar a casarse con él. Así llegué al predio, ocupándolo con mi marido durante todos estos años. El predio hasta hoy día sigue siendo terreno fiscal. Aproximadamente el año 1968 mi marido hizo la primera solicitud de saneamiento en el Ministerio de Tierras y Colonización, que ahora se llama de Bienes Nacionales.
Mi marido, con quien tuve nueve hijos, falleció el año 1986. Después de esta fecha volví a solicitar dos veces el Saneamiento, y al final solicité regularización del Título a la Conadi en el marco de un programa para las tierras indígenas.
Paralelamente mi vecina, Orfilia Haro Aguila, llevó en mi contra un juicio por la posesión del terreno, que si bien era de su abuelo, porque ella es hermana de la primera conviviente de mi marido, ella nunca vivió el predio. Resulta que por arte de los abogados, de lo cual no entiendo nada, ella ganó este juicio. Pero esto dice solo que tiene derecho a la posesión, pero no le da derecho a la propiedad, lo que es distinto. Para esto se está tramitando el Saneamiento del Título, y el predio ya fue medido a nombre de mi hijo y de mi sobrino (por poder mio), por la empresa Sánchez, avanzándose con todos los pasos legales.
Ayer llegó el receptor judicial, don Pedro Vargas, con Carabineros de Chonchi y de Queilen, en momentos en que me encontraba sola en mi vivienda que construí con mucho sacrificio y con la ayuda de un Subsidio habitacional en el año 1993. En esta casa yo vivía con cinco hijos y una nieta, o sea con 5 menores de edad. El receptor portaba un papel, que no me leyó, pero me explicó que venía a demoler mi casa. Impotente y atónita ante la fuerza no me quedó mas que observar como los carabineros acompañados de unos trabajadores que yo no conozco comenzaron a destruir mi casa en forma salvaje, destruyendo muebles, víveres, ensuciando y rompiendo todas mis pertenencias. Incluso me sustrajeron mi dinero que proviene de una Pensión Asistencial de Invalidez.
No me explico como es posible que me suceda esto donde soy miembro de la Comunidad Indígena de Apeche desde que se formó, donde hay un programa de la Conadi para proteger las tierras de indígenas, donde hace tantos años que hemos estado tramitando saneamiento, y porqué se tiene que aplicar tanta violencia contra una mujer indefensa y sus hijos menores. Quedé en la calle y me refugié en una garita de la micro que hace su recorrido a Apeche, y en este lugar voy a quedar hasta que se resuelva esto.
Creo que la Conadi tiene que defenderme a mi y a los otros miembros de la comunidad indígena en forma urgente, porque hay abogados, sobre todo Héctor Bustos, que saben ganar juicios en forma legal donde no hay nada legítimo o ético en las situaciones que nos afectan. El día de hoy, 12 de agosto, interpuse un recurso de amparo en el tribunal de Castro.
Ahora estoy además muy asustada porque el receptor además amenazó a mi hija que vive en otra casa en el mismo predio, con su marido y tres hijos, y quieren aplicar la misma violencia sin derecho el proximo lunes 16 de agosto y demoler también la otra casa.
Ojalá la opinión pública pueda apoyamos para sobrellevar estas arbitrariedades que estamos sufriendo.
Sofia Ester Tavie Millán
Castro, 18 de agosto de 1999
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