La Organización mapuche Aukiñ Wallmapu Ngulam
Por José A. Mariman
Denver, U.S.A. Abril 1995
... nos hemos lanzado a construir una fuerza propia, nos hemos estructurado, hemos dado un vuelco, le hemos dado una personalidad, hemos configurado un pensamiento ideológico basado en nuestra filosofía y en nuestra cultura. Y también en el conocimiento de la sociedad chilena y en todo lo que podamos aprender del mundo y de las luchas que dan nuestros pueblos(17).
Alguna gente tuvo relación con ese partido, pero desde que nos constituimos como Consejo de Todas las Tierras, ese es un hecho que paso a la historia. Puedo asegurar, responsablemente, que no tenemos relación alguna con ningún partido. Estamos trabajando por nuestras propias Decisiones(19).Los partidos políticos, en su mayoría, han jugado un papel neutralizante para nuestro accionar(20).
Podemos partir afirmando que las comunidades mapuche no tienen hoy una estructura de poder claramente definidas; tampoco existen en ellas las autoridades tradicionales generalmente reconocidas. Como ya lo hemos explicado detalladamente en la introducción, éste hecho debe ser considerado como la consecuencia directa de la introducción arbitraria del sistema de reducciones. Los jefes en cuyo nombre se otorgaron los títulos de Merced, se mantuvieron en su posición, en la mayoría de los casos, aunque con autoridad limitada; pero después de su muerte el oficio en muchos casos quedó vacante, es Decir, no fue heredado por el descendiente que correspondía. En los casos cuando el hijo u otro pariente heredaba el oficio, siempre fue reconocido por los miembros de la reducción como "cacique heredero", siendo el título de cacique reservado para el Jefe nombrado en el título de Merced. En todos los casos, por lo menos en la zona que hablamos, la autoridad del Jefe, si es que existe, está estrictamente limitada a las situaciones rituales; más específicamente se hace aparente sólo en el contexto del "nguillatún(30)."(31)
Desde la segunda mitad del siglo XVIII, la sociedad mapuche estaba pariendo una nueva forma de sociedad; se daba una contradicción permanente y no resuelta entre la actividad ganadera y comercial, y las formas de organización social antiguas y tradicionales. A consecuencia de esto en quinto lugar comenzó a darse una marcada división social entre caciques (loncos) y guerreros (lanzas, conas). El cona surge como caporal de los ganados (cuidador, vaquerizo, etc.), y a la vez guerrero para defenderlo y maloquear (...) a los vecinos. Ya no es el cazador el que se convierte en hábil guerrero, sino el jinete vaquero de grandes piños de ganado que se transforma en "lanza" (...). En sexto lugar, comenzó a producirse una alta concentración de los ganados y conas, luchándose por el control de los pastos (territorios amplios de talaje). Unos pocos caciques fueron adquiriendo mayor influencia y mayor riqueza acumulada. En séptimo lugar, como consecuencia de lo anterior, se fortalecieron las alianzas entre los loncos, provocándose verdaderas formas germinales de centralismo político...(32).
La forma concreta de la producción, esto es, existencia de grupos familiares como unidades prácticamente autónomas, junto con el carácter de economía de subsistencia tiene consecuencia y repercusiones fundamentales para todo el sistema sociocultural mapuche. El hecho de que la familia no dependa de la colaboración de un grupo más amplio significa que la sobrevivencia está calculada en términos de la familia: la integración o cohesión del grupo amplio tiene poco valor, tanto desde el punto de vista de la organización de la producción como desde el punto de vista social. La colaboración que el individuo o la familia necesita está garantizada no por la existencia del grupo, sino por la existencia de lazos de parentesco y de amistad individual: El grupo amplio (comunidad o reducción) es consecuentemente muy poco organizado en lo que se refiere a la definición de obligaciones mutuas y de distribución de autoridad...(37).
En mi tránsito ofrecí a Pichi Juan treinta pagas, que eran entonces treinta pesos fuertes, porque incendiase los bosques que mediaba entre Chanchán y la cordillera, y me volví a Valdivia a calmar el descontento que ya comenzaba a apoderarse de los inmigrados, los cuales no sabían que hacer de sus personas en el provisional alojamiento donde, por falta de terrenos, los había yo dejado.
Hace ya tres meses que el disco de este astro, siempre puro allí cuando se deja ver, aparecía empañado. Pichi Juan había dado, desde entonces, principio a la tarea de incendiar las selvas que ocupaban gran parte del valle central al SE. de Osorno. El fuego, que prendió en varios puntos del bosque al mismo tiempo el incansable Pichi Juan, tomo cuerpo con tan inesperada rapidez, que el pobre indio sitiado por las llamas, sólo debió su salvación al asilo que encontró en un carcomido Coigüe, en cuyas raices húmedas y deshechas pudo cavar una peligrosa fosa. Esa espantable hoguera, cuyos fuego no pudieron contener ni la verdura de los árboles ni sus siempre sombrías y empapadas bases, ni las lluvias torrentosas y casi diarias que caían sobre ella, había prolongado durante tres meses su devastadora tarea, y el humo que despedía, empujado por los vientos del sur, era la causa del sol empañado, al cual durante la mayor parte de ese tiempo se pudo mirar en Valdivia con la vista desnuda(38).
Las elecciones aparte de ser hechos relevantes de decisiones del futuro de un país son propias de sociedades en descomposición, de culturas rivalizadas, de sociedades estratificadas, que se disputan el poder para ejercer dominio e imponer concepciones e intereses de un grupo sobre otro de su mismo pueblo. Las elecciones mediante el voto competitivo son ajenas a la esencia cultural mapuche. Estas son empleadas institucionalmente en el caso mapuche con claro sentido manipulador y atomizante; han sido para convalidar el conjunto del sistema Estatal, del mismo modo que no reconoce la existencia física y cultural mapuche ni sus derechos.
La nueva coyuntura eleccionaria que se avecina, es un hecho al margen de la voluntad de los mapuche que se impone con toda su fuerza jurídica represiva, expresado en la denominada "ley orgánica constitucional de los partidos políticos" que no tiene ninguna consideración especial sobre la realidad mapuche y su modalidad de participación. Los mapuche queremos revertir, denunciar los obstáculos que imposibilitan nuestra efectiva participación, levantando nuestra propia bandera de lucha mediante la representación de candidatos mapuche entiéndase Aucan Huilcaman que surjan de nuestra propia realidad, su presencia no será meramente física o biológica sino que estará fundada y sustentada por primera vez propiciando un proyecto político ideológico mapuche; el que desmantelará y distinguirá los factores que sustentan y promueven la opresión. Su presencia hará notar la dimensión política, social que puede alcanzar un verdadero movimiento autónomo...(47).
... el prejuicio que opera en todos los aspectos de las relaciones sociales, reduce a la etnia colonizada a un anacronismo, un objeto de interés, quizá, académico o pintoresco, pero no --según la visión estereotipada-- como una cultura tan actualizada como la de la cultura dominante. En la imagen estereotipada, la etnia derrotada en un momento histórico no puede salir de este tiempo histórico sin dejar de ser "autentico." La etnia dominante reserva para sí el derecho a modernizarse y de definir lo que visualiza como "lo moderno(49)."
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