El 14 de diciembre de 1989, las fuerzas democráticas chilenas vencen en las elecciones presidenciales organizadas por la ex dictadura militar de Pinochet. Con ello, inauguran un nuevo período en la historia de Chile: el de la recuperación democrática o transición a la democracia. La fuerza social que posibilitó el triunfo de la Concertación de Partidos por la Democracia(1), se construyó sobre la base de un abanico de actores sociales, donde figuraban también las minorías étnico nacionales de Chile.En efecto, sólo 13 días antes de la elección (1ro. de diciembre de 1989), los pueblos indígenas de Chile habían firmado un acta de compromiso con el candidato presidencial de la Concertación. En dicho documento, las partes se comprometían una a apoyar al nuevo gobierno y la otra a hacer suya la demanda de los pueblos indígenas de Chile. Esa acta fue el fruto de una negociación donde se expresaban mutuas conveniencias. Entre otras, la posibilidad de una nueva ley indígena para los pueblos indígenas de Chile, y la legitimación de la Concertación ante los pueblos indígenas de Chile --en especial del pueblo mapuche-- con la consecuente posibilidad de disputar un voto mapuche a su favor.
Necesitaba la Concertación el voto mapuche? En el contexto de la lucha política de esos años y a fin de reconstruir el Estado de Derecho, importaba sumar fuerza ante los representantes del continuismo. En consecuencia, frente al dilema de tener como espectadores neutrales a parte de los pueblos indígenas --y en particular sus organizaciones-- o aliados, la opción última resultaba conveniente. Lo anterior explica por qué la Concertación, teniendo por antecedentes haber ganado el plebiscito del 1988, un análisis poco optimista respecto al comportamiento del electorado mapuche(2) y conocimientos de la debilidad del movimiento mapuche, estuvo dispuesta a buscar la integración de éstos en la cruzada anti autoritarismo.
El presente trabajo se sitúa en este nuevo período de la historia de Chile. La interrogante que mueve este estudio puede ser planteada como sigue. Dado que el ciclo(3) de movilización abierto en 1978 se agotó, el movimiento mapuche(4) actual originado en ese ciclo se encuentra en crisis. La emergencia de nuevas organizaciones mapuches (Partido de la Tierra y la Identidad y Aukiñ Wallmapu Ngulam) expresará el nacimiento de un nuevo ciclo reivindicativo mapuche?
1. Protagonistas de la contienda estado nación chileno/minoría étnica nacional mapuche al fin de la dictadura comienzo de la transición democrática
A comienzos del período de transición, el universo de organizaciones mapuche se componía de numerosas estructuras con variadas formas y propósitos. Enrique Besnier, coordinador del Proyecto Derechos Humanos y Pueblos Indígenas de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, jerarquizó ese universo de la siguiente forma:
Uno es el estrato de la organización comunitaria, donde existen instancias tradicionales y otras de carácter occidental que se 'nuclean' como comités campesinos de hecho o como organizaciones vecinales funcionales. Están luego las instancias organizacionales de carácter más local, entre las que cabe mencionar, en el caso de la Novena Región, los grupos 'Rehue' y 'Roble Huacho' y la Asociación Mapuche de la provincia de Malleco. Finalmente existen las organizaciones que [...] tienen aspiraciones de existir a nivel nacional...(5).Por el interés que revisten las organizaciones del tercer nivel a los propósitos de este trabajo, me ocuparé exclusivamente de ellas.
1.1. Los mapuches
Siete organizaciones mapuche(6) existían en la coyuntura del plebiscito de 1988. Ellas habían participado más o menos activamente en el desarrollo de la campaña por recuperar la democracia. Sus nombres: Ad mapu, Nehuen Mapu, Lautaro Ñi Ayllarehue, Asociación Nacional del Pueblo Mapuche de Arauco, Callfulican, Choin Folil Che y Centros Culturales Mapuches. Todas ellas tenían por tronco común, los Centros Culturales Mapuches, organización nacida el 12 de septiembre de 1978 como respuesta al decreto ley 2.568. En el año 1981 los Centros Culturales Mapuche, forzados por las autoridades militares y para facilitar algún nivel de interlocución, cambiaron su nombre al de Asociación Gremial de Pequeños Agricultores y Artesanos Mapuche - Admapu. Esto es, pasaron de una existencia de hecho a otra de derecho.
Admapu fue radicalizando sus demandas en la medida que no hubo interlocución con la dictadura, pasando a ser instrumentalizada por la izquierda a partir de los años 1983 1985. Este hecho motivó la auto-marginación de algunos de sus dirigentes y bases campesinas, que dieron origen a nuevas organizaciones. Así, en 1985 se funda Nehuen Mapu y posteriormente en el mismo año Centro Cultural Mapuche A.G.. En 1987, un nuevo desprendimiento de Ad mapu dará origen a Callfulican, Lautaro Ñi Aillarehue y la Asociación Mapuche Arauco. Una división por en 1987 de Centro Cultural Mapuche A.G.. dará origen a Choin Folil Che.
Estas organizaciones son integracionistas, diferenciándose unas de otras por su relación de dependencia con una institución estatonacional diferente (es conocida la vinculación de Ad mapu con el partido comunista, Nehuen Mapu con la democracia cristiana, Lautaro Ñi Ayllarehue y la Asociación Mapuche Arauco con el partido socialista, Callfulican fue formada por ex militantes socialistas, Centro Cultural Mapuche fue creada por un ex-militante de alto rango del partido comunista). La integración promovida por estas organizaciones, no implica renunciar del todo a la cultura propia, sino se trata de una integración con ella. Finalmente, un número no despreciable de dirigentes mapuche en ellas, tienen o han tenido la experiencia de haber militado en partidos políticos, lugar en donde han recogido ideología y experiencia política.
Organizaciones coordinadas en Futa Trawun Kiñewan Pu Mapuche(7)Las organizaciones antes nombradas, a partir de 1987 formaron una alianza conocida como Futa Trawun Kiñewan Pu Mapuche, que pervivió hasta 1989. El discurso de las organizaciones coordinadas en Futa Trawun Kiñewan Pu Mapuche, al estar en relación con partidos chilenos fue variado. Las organizaciones miembro de esta alianza trataron de hacer congeniar la ideología y política de sus respectivos partidos partidos, con los intereses del pueblo mapuche.
"[N]o existe inconveniente alguno [dirán militantes de una de estas organizaciones] en tener militancia política y poder integrar a las organizaciones étnicas, en un proyecto de alianza nacional mapuche popular"(8).Sin embargo, no es fácil percibir el discurso de partido, en la escasa documentación que producen las organizaciones mapuche (declaraciones públicas, actas de congresos o programas, pero nunca reflexiones propias). En general, el discurso de partido es oculto y se disculpa."[A]lgunos dirigentes son demócratas cristianos, estamos de acuerdo; pero no recibimos órdenes del Partido Demócrata Cristiano y tampoco no lo vamos a hacer"(9).Pero la práctica de estas organizaciones mapuche siempre las delata. Terminaban divididas a la hora de tomar posición frente a problemas nacionales. Y, curiosamente, de lado del referente estato-nacional con el cual se le suponían vínculos.El desmembramiento de ésta alianza, es el resultado del trabajo que algunas de estas organizaciones mapuche (Callfulican, Asociación Mapuche Arauco y Choin Folil Che), comenzaron a realizar con la Comisión Técnica de Pueblos Indígenas (organismo dependiente del Programa Derechos Humanos y Pueblos Indígenas de Chile de la Comisión Chilena de Derechos Humanos). Dos de las tres organizaciones (Callfulican, Asociación Mapuche Arauco) comparten una historia. Entre sus líderes había militantes socialistas que producto de las divisiones del partido socialista, terminaron formando parte de fracciones socialistas diferentes. En consecuencia, en su origen, esas organizaciones --junto a Lautaro Ñi Ayllarehue-- expresaran una lucha política al interior de un partido chileno operando en asuntos mapuche, antes que una realidad mapuche propiamente tal.
Los socialistas mapuche que dieron vida a Callfulican, terminaron abandonando la fracción socialista en que militaban, y renunciando a establecer nuevas militancias. Por ello Callfulican fue desarrollando una actitud anti-partido, que finalmente la alejo de las organizaciones del Futa Trawun Kiñewan Pu Mapuche, en tanto ellas expresaban una voluntad política de dependencia. Callfulican comenzó ha proclamar un discurso de independencia política y autoidentificación-afirmación, que aterrizó finalmente aterrizo en la en la creación del PTI:
...[E]s notoria la necesidad de fortalecer una Instancia Política Propia que atienda a nuestras características culturales propias, a la superación de la pobreza y marginación de nuestra sociedad, a proponer proyectos de infraestructuras, especialmente en el plano educativo y silvoagropecuario pertinentes. Pero ésto implica madurez real en el plano político, sociocultural, económico entre otros, ya que también implica cambios y efectos sociales. Todo ésto es un proceso integrado que requiere de un mediano plazo y largo plazo, que debe ser difundido con fuerza en y con nuestra Sociedad mapuche(10).
Organizaciones nacidas luego del plebiscito de 1988Dos organizaciones comienzan a dar sus primeros pasos con posterioridad al plebiscito del 1988 y antes del ascenso de Patricio Aylwin a la presidencia. Se trato del Partido de la Tierra y la Identidad (P.T.I.) y la Comisión Nacional de Pueblos Indígenas de Chile. En ambas, se pueden encontrar raices que se remontan a las diferencias políticas al interior de Ad mapu --Congresos Nacionales de 1983, 1985, y 1987-- pero las trascienden. Ellas no nacieron para disputar un espacio en la sociedad mapuche, sino se propusieron ser organizaciones supra étnicas. En otras palabras, se propusieron involucrar otras minorías estatonacionales.
Del trabajo en procura de una Propuesta Constitucional de los Pueblos Indígenas por la Comisión Chilena de Derechos Humanos, nacería en marzo del 1989 el Partido de la Tierra y la Identidad. Los seminarios sobre proyecto constitucional tuvieron el mérito de poner en contacto a representantes mapuches, aymaras y rapanui, favoreciendo el intercambio de percepciones. Las lecturas del momento político de algunos representantes mapuche, aymaras y rapanui, confluyeron hacia la creación de un partido supraétnico, aprovechando el espacio que se abría con la democratización del país.
La idea de terminar con los intermediarios en la representación de las minorías ante el Estado, así como la coyuntura eleccionaria del 1989, alentaron el deseo de llevar al parlamento a "genuinos representantes indígenas". El propósito de tal decisión fue presionar a la sociedad "para que se hagan leyes más o menos adecuadas y que permitan asegurar nuestra sobrevivencia"(11). El interés de "tener a 1 o 2 diputados que estén en las comisiones para el asunto indígena"(12), junto al deseo de establecer relaciones políticas y participar de coaliciones que resultaran beneficiosas a los pueblos indígenas, será la causa que dará nacimiento al Partido de la Tierra y la Identidad.
Considerando el derecho natural y el deber de cada ciudadano de participar activamente en el proceso político, un sector importante de ciudadanos indígenas y no indígenas nos hemos propuesto participar en la toma de decisiones políticas de las Regiones y de la Nación, interpretando organizadamente los anhelos y aspiraciones de un sector fundamental del país. Para ello hemos decidido formar el "PARTIDO DE LA TIERRA Y LA IDENTIDAD" (P.T.I.)(13).Posteriormente, en enero de 1990, Callfulican, Choin Folil Che y la Asociación Mapuche Arauco, sumada a organizaciones urbanas de Santiago (Liga Araucana Millelche, Centro Cultural Mapuche Cerro Navia, Folil Che Aflaiai, Consejo Mapuche Cerro Navia, Centro Mapuche Blas Cañas, Agrupación de Profesores Mapuche Amul Kewun, Consejo Mapuche Santiago, comunidad Callaqui, valle de Quinquen y otras), Valdivia, (Junta de Caciques Butahuillimapu Valdivia), Osorno (Junta de Caciques Butahuillimapu Osorno), y Chiloé (Junta de Caciques Butahuillimapu Chiloé), más representaciones Aymaras, Atacameñas y Rapa Nui, dieron origen al Consejo Nacional de Pueblos Indígenas de Chile. A través de esta instancia, que reunía a 27 organizaciones indígenas, se buscaba interlocución con el Estado, a objeto de "sensibilizarlo y comprometerlo con las demandas de reconocimiento constitucional y de legislación"(14) a favor de los pueblos indígenas.
Aukiñ Wallmapu NgulamAukiñ Wallmapu Ngulam(15) nace a fines de diciembre de 1989, como consecuencia de un rompimiento en la alianza Partido Comunista Partido Socialista Comandante (PSc) al interior de Ad mapu. La política del PSc enfatizará el llamado a los chilenos a no votar en el plebiscito de 1988 toda vez que se lo suponía viciado y fraudulento. La política anterior, defendida apasionadamente en la Conferencia Nacional de Ad mapu 1988, es la que conducirá al quiebre. Los comunistas comienzan tímidamente en 1987 y a plenitud en 1988, a virar su estrategia de "Rebelión Popular" por una de participación en el proceso electoral, mientras los socialistas comandantes afirman su intención de sabotear el acto electoral tras su proclama: "La mitad del pueblo votando, la mitad del pueblo luchando".
Dos consignas, nucleadas bipolarmente, darán cuenta de la nueva fragmentación de Ad mapu. El divorcio se consumará una vez ocurrida la elección presidencial y parlamentaria de 1989. Entre fines de diciembre del 1989 y marzo de 1990, los automarginados-expulsados discuten su suerte e irrumpen en la escena política regional, bajola formula de Comisión 500 años de Resistencia para evolucionar hacia mediados del 1990 a Aukiñ Wallmapu Ngulam
El fin de las militancias políticas de los socialistas que dieron forma a Aukiñ Wallmapu Ngulam sea por la extinción del PSc (1990-1991) o bien tratese de un rompimiento motivado por su debilidad les permitirá afirmar su independencia política y posteriormente un discurso fundamentalista y anti partido. Aukiñ Wallmapu Ngulam no se contenta con demandar una ley como las otras organizaciones, más bien quisieran que el Estado aceptará una elaborada por ellos, en tanto "la" organización representativa del pueblo mapuche. En su proyecto de ley marcan una diferencia fundamental con el resto del movimiento mapuche, ellos cuestionan que un Estado nacional les gobierne en su territorio (territorio mapuche), mientras los restantes parecen aceptarlo como un hecho que no se discute.
ONGs mapucheFinalmente, forman parte del universo organizado mapuche de la transición, las ONGs mapuche. Definidas como organismos no gubernamentales, corresponden al modelo de asociaciones de profesionales y técnicos mapuche, que sin pretensiones de representatividad del pueblo mapuche ante el Estado, buscan un protagonismo en materias como el desarrollo. Al momento de inaugurarse el gobierno democrático, las instituciones habían logrado una legitimidad en la sociedad mapuche y la sociedad estatonacional, así como un impacto no despreciable en el ejercicio de sus programas. Pero, por sobre todo, habían favorecido que cuadros profesionales mapuche intervinieran en los problemas mapuche.
Cinco ONGs existían al momento de la transición: Sociedad Newen, Casa de la Mujer Mapuche, Sociedad Lonko Kilapan, Sociedad Pelondugun y el Centro de Estudios y Documentación Mapuche Liwen(16). De ellas, las cuatro primeras actuaban sobre la población campesina mapuche, mientras la última está más bien restringidas al medio urbano. Sociedad Newen obtuvo existencia jurídica a partir de 1982, aunque sus orígenes remontan a 1975. Su trabajo se enmarca en el desarrollo rural de las reducciones mapuche y su propósito es el fortalecimiento del principio de solidaridad en la comunidad.
La Casa de la Mujer Mapuche no es en rigor un proyecto en manos de mapuche, viviendo estos últimos años un proceso paulatino de traspaso desde manos profesionales no mapuche a mapuche. Nació en 1982 como proyecto abocado a las mujeres campesinas mapuche, en la idea de favorecer su desarrollo y su capacidad de generar recursos a partir del trabajo artesanal. Sociedad Lonko Kilapan nace en 1986 aunque sus origenes se remontan a 1984 producto del éxodo de técnicos y profesionales mapuche del Instituto Indígena, que buscan protagonismo en el desarrollo mapuche. Su acción se desarrolla en el campo de las asesorías, capacitaciones y transferencia tecnológica y también en el terreno de la promoción y el desarrollo de la cultura mapuche y su organización.
Sociedad Pelondugun inició una existencia legal a partir de 1989, aunque inoficiosamente trabajo desde 1985; su acción cubre los campos de asesorías, capacitaciones, apoyo y fomento a la producción mapuche, así como investigación científica sobre la realidad mapuche y la edición de publicaciones. Centro de Estudios y Documentación Mapuche Liwen (CEDM-Liwen) nace en 1989 con antecedentes en 1987 . Su preocupación ha sido la constitución de un centro de documentación sobre la temática mapuche y étnico nacionalitaria, y la reflexión política de la situación de dominación en que viven los mapuche.
Todas ellas conformaron a partir de finales de 1989, una coordinación de instituciones mapuches que ha tenido desde entonces una destacada presencia en la región mapuche, con participación tanto en la acción movilizaciones contra la celebración del Quinto Centenario en 1990, el desalojo de mapuche pewenche en el valle de Quinquen, la construcción de la represa en Alto Biobio , reflexión organización y participación en seminarios, foros y charlas sobre desarrollo mapuche , difusión y extensión organización de eventos culturales y rescate de tradiciones como el we tripantü , publicaciones edición de revistas, boletines y cartillas informativas , etc.
A excepción de CEDM Liwen, las instituciones no han desarrollado un discurso propio que le dé un perfil a cada una. En principio, el discurso de la autonomía, comprendida como un gobierno regional autónomo, con una asamblea regional autónoma y un estatuto de garantías para los habitantes de la región (discurso de CEDM Liwen), ha sido una formula más/menos aceptada al interior de la Coordinadora de Instituciones Mapuche y sólo resistida por los militantes de partido estatonacionales (especialmente localizados en Sociedad Lonko Kilapan con vínculos con el Partido por la Democracia (PPD)). Este último juicio me permite establecer una pequeña clasificación en el sentido de las ya hechas anteriormente. CEDM Liwen, S. Newen, S. Pelondugun, Casa de la Mujer Mapuche, representan instituciones sin vinculaciones políticas aunque las hayan tenido en el pasado y con una fuerte posición de autoafirmación étnica o nacionalitaria. En cambio Lonko Kilapan (y últimamente se ha agregado una nueva ONG mapuche: Xen Xen) se debaten en una doble fidelidad pues existen personas que militan en partidos chilenos (PPD) y otras que no.
1.2. Los chilenos
El gobierno, el parlamento y la justicia, es decir el Estado, han representado históricamente tres instancias operando en lo estratégico bajo la lógica histórica de asimilar/incorporar al mapuche al estado-nación chileno. No obstante, dado la recuperación democrática y los conflictos de intereses en la sociedad chilena, dichos poderes se encontraban en manos de fuerzas políticas con discursos distintos. En otras palabras, en la transición a la democracia, cada uno de estos poderes aparece controlado por voluntades políticas distintas. Estas voluntades políticas distintas representan modelos de sociedad y de convivencia social no necesariamente antagónicos, pero sí lo suficientemente diferentes como para mantenerse distantes.
Fuerzas democráticas y el control del gobiernoEl gobierno, en manos de la Concertación, ha postulado --bajo la influencia de una pequeña pero influyente corriente indigenista-- la necesidad de "una verdadera integración a partir del reconocimiento de la diversidad cultural que existe en el país"(17). A esta integración se le quiso dar rango constitucional, puesto que ello "no atenta contra la unidad nacional, ni en sus aspectos políticos, ni sociales"(18.).
No obstante, siendo la Concertación --soporte político del gobierno-- una alianza supra partidaria, su discurso político no es único. Al coexistir en la Concertación partidos de izquierda (Partido Socialista de Chile (PS), Partido Democrático de Izquierda (PDI), Partido Por la Democracia (PPD)), centro (Partido Radical (PR), Partido Demócrata Cristiano (PDC)), y centro derecha (Social Democracia (SD))(19) sin decantar sus diferencias de fondo, la Concertación es más una colección de discursos que un referente con ideas únicas. Por lo demás, las fuerzas políticas que integran la Concertación, se agrupan a la vez en dos subpactos conocidos como concertaciones chicas. El subpacto PS, PPD, PDI, cuyo abanderado es el economista socialista Ricardo Lagos; y el subpacto PDC, PR, SD, cuyo líder es el recientemente electo Presidente de la República Eduardo Frei. Según lo anterior, hay un sector de izquierdista renovada y otro de centro derecha cohabitando en armonía, pero que no dejan de participar de visiones distintas frente a la cuestión indígena. Por ello, el discurso del gobierno --esencialmente integracionista-- tiene más de una versión. En su versión más buen salvaje se desarrolla como sigue:
...además de constituir las raices de nuestra nacionalidad, representan hoy día un cumulo de valores que la sociedad chilena busca afanosamente. A pesar de la difícil condición material en que viven, poseen valores, tradiciones y patrones culturales que la sociedad moderna ha perdido o ha olvidado. Son un permanente llamado de atención para amplios sectores del país, en especial para su juventud. La fuerza moral que les ha permitido sobrevivir en difíciles circunstancias es una reserva de enorme riqueza que tiene nuestra sociedad"(20).Y en su versión nacionalista dominante del siguiente modo:Una cosa es que se generen los mecanismos para que ellos desarrollen su cultura, su lengua y sus raices, pero otra es esa suerte de hacer un Estado dentro de otro Estado. Eso es inaceptable. En Chile somos trece millones de chilenos(21).
El parlamento, una trinchera de las fuerzas del status quoAylwin ganó con el 54 % de los votos, pero el resultado de la elección parlamentaria fue diferente. Bajo el sistema electoral binominal y la institución de los senadores designados, la Concertación quedo en minoría en la cámara de senadores y mayoría en la cámara de diputados.
Las fuerzas políticas que expresan la mantención del statu quo son Renovación Nacional (RN), la Unión Demócrata Independiente (UDI) y La Unión de Centro Centro (UCC). También, marginalmente, el Partido del Sur de la región mapuche. Los dos primeros nacen desde el régimen de Pinochet y están conformados por elementos que participaron de él. Sus diferencias parecen estar en el énfasis que se da a la obra del régimen militar, cuestión a lo que los primeros admiten cambios en función de mejorarlas mientras los segundos preferirían conservarlas. La UCC juega a una especie de oportunismo, situándose justo en medio de la Concertación y la derecha, buscando alianzas según convenga a sus propósitos de institucionalizarse como partido. En este bloque se ubican los discursos asimiladores, que van a recurrir permanentemente a los supremos intereses patrios, la unidad de Chile, la raza síntesis, etc.
Creo que los indígenas de Chile le deben a la llegada de los españoles, mucho de lo que hoy exhiben: una cultura mezclada con una cultura del viejo continente; con una filosofía de vida y con creencias que en su conjunto constituyen hoy una verdadera nación latinoamericana, cuyos cimientos son difíciles de socavar(22).
La justicia, un baluarte histórico del status quoFinalmente, el poder judicial siempre ha sido incondicional de los grupos de poder. Escudándose en el "imperio de la ley", ha manifestado una vocación histórica a favorecer en sus fallos a los usurpadores de tierras mapuche. Así, cuando la fuerza y la violencia de la rapiña a expoliado tierras mapuche, el poder judicial se ha mostrado complaciente y ha favorecido a los nuevos "conquistadores". Un caso ilustrativo lo constituye el reciente conflicto en el valle de Quinquen(23). Allí, la propiedad es reconocida a ocupantes que exhiben títulos inscritos en el conservador de Bienes Raices de Temuco, con no más de 70 años de antigüedad. Mientras, la población mapuche pewenche, que ha vivido allí desde antes de la fundación de la república, y que jamás ha vendido a nadie sus tierras, esta amenazada de desalojo.
1.3. Poderes morales y poderes reales
Los mapuche
Los mapuches entraron a la transición democrática (diciembre, 1989) divididos en al menos tres bloques (se sumaría más tarde la Comisión 500 años de Resistencia). El primero representado por aquellas organizaciones coordinadas en la Futa Trawn Kiñiwan Pu Mapuche (siete organizaciones en principio para terminar reducidas a cuatro y con Nehuen Mapu con un pie afuera y otro dentro). El segundo, por las organizaciones vinculadas al trabajo de la Comisión Técnica de Pueblos Indígenas de la Comisión Chilena de Derechos Humanos (27 organizaciones entre mapuche, aymara, rapa nui, atacameñas). Finalmente, el representado por las ONGs mapuche, que fundaron en 1990 una Coordinadora de Instituciones Mapuche.
Estos bloques operaban dispersos y en un clima de recriminaciones y desconfianzas mutuas. Las organizaciones del primer bloque eran reconocidas como organizaciones instrumentales de los partidos chilenos, y como tales, obedientes a los mandatos de los partidos chilenos.
"... necesitamos decir derechamente que no es bueno para la causa del Pueblo Mapuche que exista una gran cantidad de organizaciones que dicen representarla, creemos si que son legítimas pero vemos con preocupación como algunos obedecen claramente a posiciones ideológicas, a caudillismos estériles, a beneficios puntuales y a causas ajenas a las necesidades de nuestros hermanos"(24).Las organizaciones del segundo bloque, en cambio, eran acusadas de ser utilizadas por la Comisión de Derechos Humanos. En tanto tal, se les reprochaba abandonar la responsabilidad de construir desde el propio pueblo mapuche, las propuestas de solución a la problemática mapuche:
Esta Coordinadora Unitaria de organizaciones mapuche, está dispuesta a denunciar y rechazar todo tipo de utilización de parte de organismos particulares y estatales que han encontrado en el pueblo mapuche motivos para beneficiarse egoístamente. Justificándose en un mal llamado APOYO hacia los indígenas y que durante estos años han proliferado en forma desmesurada. Ante esto se afirma que sólo las organizaciones del pueblo mapuche realizarán las gestiones tendientes al desarrollo del pueblo mapuche en forma real e íntegra(25).Ambos bloques, con el propósito de acercarse al poder, levantaron candidaturas a diputados (1989) con resultados negativos. Su débil inserción en la sociedad mapuche y respaldo político por la sociedad mapuche quedo entonces en evidencia. Sólo un mapuche llegaría al parlamento, pero no representando a los mapuche en estricto sentido.
"La tesis mía no es una tesis indigenista: yo soy un parlamentario de un partido político y los candidatos indigenistas que se presentaron como tales en la zona, se perdieron todos. Yo no me presenté como candidato indigenista, sino como candidato DC".Y más aún:"Nunca me he planteado como un candidato mapuche. No, yo soy diputado demócrata cristiano y por lo tanto, no sólo represento al sector mapuche, sino que a todo el sector de la ciudad. Esto es lo que mucha gente no logra entender. Yo no me he encasillado"(26).
La ConcertaciónLas Concertación ganó en las elecciones del 1989 el ejecutivo (presidencia). Con este triunfo, la Concertación conquisto la posibilidad de gobernar el estado-nación, y comenzar a dar solución a los problemas acumulados en tantos años de dictadura. A la vez, la Concertación pudo acceder al poder legislativo, con lo cual abrió camino a las reformas que su programa promovía. Los escaños al interior de este bloque se distribuyeron como sigue: 13 senadores para la DC, 4 para el PS, 3 para PR, 1 para PPD y 1 para SD. En los diputados, 38 para la DC, 17 para el PS, 7 para el PPD, 6 para PR, 2 para la SD y 2 para el MIDA.
Pero la llegada de la Concertación al parlamento no tuvo la espectacularidad de la llegada a la presidencia. Su mayoritaria en las preferencias electorales, sólo se transformo en relativa en el poder legislativo. En efecto, la correlación de fuerzas en el Senado quedaba entonces de éste modo: 9 senadores designados por Pinochet más 16 senadores de derecha electos, hacían un total de 25. Mientras la Concertación sólo reunía 22 senadores. En otras palabras, mayoría para la derecha o el statu quo. En la cámara de diputados: la derecha obtuvo 48 congresistas, mientras la Concertación 72. Para la Concertación sus diputados representaron el quorun necesario (4/7) para promover reformas constitucionales. Pero ésto no valía de mucho dado que ellas debían ser ratificadas por un senado con mayoría de derecha.
En este cuadro, cualquier proyecto propiciado por Concertación en la cámara de diputados, podía ser rechazado en la cámara de senadores. La necesidad de lograr acuerdos políticos con la derecha se impuso entonces como la vía para lograr algunos cambios, sólo que en esos términos no se podía aspirar a mucho. Las últimas elecciones de diciembre 1993 han mantenido la correlación de fuerzas al interior del parlamento y hasta se podría decir que han beneficiado a la derecha. En la elección de 1993, la derecha ganó dos diputados sobre los que tenía en perjuicio de la Concertación. Así las cosas, la Concertación hoy día no reune el quórum de cuatro séptimos que le permitía propiciar enmiendas constitucionales, quedando a merced de la derecha.
La DerechaCon los resultados anteriores, la derecha podía respirar tranquila. Es cierto que se presentó dividida a las elecciones presidenciales, pero la composición del nuevo parlamento no podía más que dejarla satisfecha. Visto los resultados, la repartición de escaños parlamentarios en su interior quedo como sigue. 13 senadores para RN, 2 para la UDI, 1 independiente y 9 designados. En cuanto a los diputados, 32 para RN, 14 para UDI y 2 independientes.
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