URL: http://www.xs4all.nl/~rehue/art/temulemu.html
Informe Temulemu

COLEGIO DE ANTROPÓLOGOS DE CHILE A. G.
Alameda 335 Of. 7D. Fonos: 6649340-6641728 E-mail: ethoss@ctcinternet.cl




INFORME COLEGIADO DE DIFUSIÓN PÚBLICA:

COMUNIDAD “TEMULEMU”




INTEGRANTES DE LA COMISIÓN COLEGIADA:

Milka Castro (Directora, Colegio de Antropólogos de Chile)
Debbie Guerra (Docente Universidad Austral de Chile, U.C. Temuco)
Roberto Morales (Investigador Instituto de Estudios Indígenas UFRO, Temuco)
Eduardo Parry (Director, Colegio de Antropólogos de Chile)
Rodrigo Sepúlveda (Vicepresidente, Colegio de Antropólogos de Chile)



Agosto, 1999




" El caso de la comunidad de Temulemu es paradigmático respecto de la errática conducta del Estado chileno en el tratamiento del problema de la propiedad indígena. (...) en 1884, el Estado chileno se posesiona de sus territorios radicándosela, a través del Título de Merced, en una fracción mínima del espacio que antes ocupaban. La comunidad, en 1926, pide la ampliación de su título, para incluir tierras antiguas que fueron jurisdicción de sus lonkos, y la restitución de aquellas que, estando incluidas, habían sido ocupadas por particulares. En 1931, el Juzgado de Indios de Victoria acoge sólo esta última petición. Cuatro años después se procede a la parcelación, pero, aparentemente, sin materializarse la restitución. Distinto rumbo toma el Estado, treinta años más tarde, al entregar a sus propietarios ancestrales las tierras solicitadas. La Corporación de la Reforma Agraria, empero, no transfiere el dominio de la propiedad y, tras el golpe militar, esta se devuelve a sus anteriores ocupantes. Semejantes oscilaciones del aparato público no pueden sino sugerir un decurso errático que atenta contra las comunidades a que debiera servir"

( Colegio de Antropólogos de Chile A.G.: Declaración Pública; 13 de mayo de 1999)

Introducción

La emergencia del conflicto entre campesinos mapuches y empresas forestales, fue conocida por la opinión pública a través de un gran despliegue de noticias en los diferentes medios de comunicación que, la mayoría de las veces, reducían la información al sensacionalismo. Se destacaban las supuestas agresiones entre personas y/o hacia bienes materiales, más que entregar antecedentes que permitieran un análisis fundamentado de las profundas dimensiones del conflicto ni de las causas que han llevado a este pueblo a expresar la demanda de sus derechos, con conductas que reflejan una situación límite, en esta etapa de su historia.

Los supuestos hechos de violencia que habrían protagonizado los campesinos mapuche en contra de las instalaciones de empresas forestales, serían más tarde castigados con las mismas sanciones que se aplican a los hechos delictuales. Ante la presencia del cuerpo policial, el enfrentamiento no estuvo ausente: hubo heridos, indígenas detenidos y posteriormente procesados, y se amenazó con que aplicar la ley de seguridad interior del Estado.

Estas situaciones han llevado a nuestra corporación a reafirmar su compromiso y asumir un rol activo (1) orientado a garantizar el pleno respeto a los Derechos Humanos de los pueblos originarios y en especial de la nación mapuche.

En el contexto referido, el Colegio de Antropólogos de Chile A.G., previo acuerdo con el Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de la frontera de Temuco, nominó una comisión de observadores que estuvieron conociendo en terreno la realidad que afecta a la Comunidad de Temulemu, los días 26, 27 y 28 de Junio de 1999. El compromiso de esta comisión fue el de emitir un informe colegiado que permitiera aportar a la comprensión de la situación en que se encuentra la comunidad, por parte de la ciudadanía.

Por un criterio ético-metodólogico acordamos que el informe debería ser evaluado en forma participativa por la comunidad de Temulemu. Para ello se realizó una segunda visita, el 24 y 25 de Julio, donde se analizaron en reunión de asamblea con la Comunidad los contenidos de este informe.

La estadía en Temulemu constituyó, sin lugar a dudas, una posibilidad de conocer una realidad que involucra a toda la sociedad nacional, por cuanto sus demandas desafían las respuestas estatales. La lucha por el derecho a la tierra contiene fundamentos sobrecogedores que evidencian la desesperación de un grupo humano por asegurar su reproducción biológica, social y cultural, y la sobrevivencia como pueblo (2). .

Como mencionamos anteriormente, los contenidos de este informe fueron discutidos con la asamblea de la Comunidad de Temulemu, aprobándose su difusión a la opinión pública en general. Se presentan tres temas construidos principalmente con datos obtenidos de entrevistas, observaciones y diálogos de asamblea; incorporando a nuestros argumentos las voces de aquellas personas de la comunidad con las que conversamos. En la primera parte se entregan algunos antecedentes sobre la comunidad y el contexto histórico, político y económico. En la segunda, se desarrollan líneas de interpretación para entender las causas que gatillan coyunturalmente la emergencia del conflicto. En tercer lugar,desde las mismas fuentes se adjunta información que permite dimensionar los efectos del conflicto en la comunidad, centrado en los derechos humanos vulnerados. Por último, como cuarto punto, incluimos algunas consideraciones que a juicio de la comisión resultan imprescindibles, ya que sobre este tema consideramos que es necesario explicitar nuestra postura profesional y ética.

Nuestra intención es que el informe sea de utilidad para los pobladores de Temulemu, al pueblo mapuche en general, y contribuya al desarrollo de la conciencia ciudadana, en el sentido de aportar a un diálogo intercultural basado en el respeto pleno de los derechos del otro.




I. Antecedentes

1) Contexto histórico general


El pueblo mapuche antes de la conquista castellana, mantenía una presencia en una amplia proporción del actual territorio chileno y parte del argentino. Progresivamente a lo largo de 450 años de colonización hispana, importantes poblamientos mapuche se relocalizaron y asimilaron en un proceso de mestizaje o simplemente fueron exterminados como consecuencia del trabajo forzado, implementado por las instituciones coloniales, y la guerra. Generándose no obstante, una línea de frontera con un territorio definido por los ríos Bío Bío y Toltén, entre la Cordillera de Los Andes y el litoral.

Las incursiones guerreras españolas y mapuche en ambos lados de la zona fronteriza, coexistieron con el comercio y la introducción de misiones religiosas católicas. La estrategia política de negociación mapuche-hispana fueron los llamados "Parlamentos" que reconocían la autonomía de las partes. En este período la sociedad mapuche incorpora y desarrolla la ganadería, fuente importante de los intercambios económicos tras la frontera. La organización socieconómica, fuertemente influenciada por la ganadería, entra en crisis con la ocupación y anexión militar chilena ocurrida a fines del siglo pasado. El aplastamiento militar de la resistencia mapuche a la ocupación chilena hacia 1883, tuvo como resultado , una pérdida territorial del 90 % del territorio intra frontera. Los recursos empleados por el Estado chileno fueron la violencia militar y el sometimiento jurídico a través de la localización de grupos familiares en las llamadas reducciones, delimitadas por Títulos de Merced.

El Estado, declaró fiscales cinco millones de hectáreas en territorio Mapuche, reduciendo a su población en alrededor de quinientas mil hectáreas. El efecto inmediato fue la pérdida de la masa ganadera, el asentamiento forzoso que les exigió reconvertirse en agricultores, en tierras frecuentemente de mala calidad que progresivamente se deforestaron y empobrecieron. Cabe destacar que fuera de los tres mil Títulos de Merced, quedó una gran proporción de la población, que la Comisión Radicadora no consideró. Aquellas tierras de las que el Estado Chileno se arrogó propiedad, fueron vendidas o donadas gratuitamente a colonos chilenos y extranjeros, constituyéndose la gran propiedad rural de la Araucanía, que coexistió con las reducciones mapuche hasta el período de Reforma Agraria (1967 - 1973).

Los Títulos de Merced que aseguraban las pequeñas posesiones de tierra de acuerdo a un dominio común e inalienable, a lo largo de este siglo se vieron afectados por sucesivos cuerpos legales que facilitaron su división y enajenación. Culminando, durante la dictadura militar, con la dictación de DLs 2568 y 2570 cd 1979, por el cual les son entregados títulos de propiedad individual (3) a cada comunero, lo que propendía a la disolución definitiva de las comunidades mapuche. Con la vuelta a la democracia se manifestó una intención reparatoria al aprobarse la Ley Indígena en 1993 (Nº 19.253) y sus posteriores complementos (D.S. Nº392 del 12 de abril de 1994; D.S. Nº150, 395 y 396, del 17 de Mayo de 1994); que en la práctica han demostrado ser insuficientes.

El Estado Chileno, en su relación con el pueblo mapuche se ha valido de la coacción, la educación, la legalidad, la economía, de un modo históricamente etnocida; sin embargo las prácticas de resistencia étnica mapuche se manifiestan en ciertos períodos, donde se dan oportunidades de expresión social y cultural. Hoy asistimos a un proceso de reelaboración y resignificación de la cultura mapuche y de sus prácticas políticas frente a un Estado que está en el dilema de optar entre continuar sosteniendo un tipo de institucionalidad autoritaria limitante de la coexistencia cultural democrática o la posibilidad de cuestionar y reelaborar su estructura institucional, asumiendo el desafío que le plantean los conflictos históricos sin resolver.

2) Antecedentes de la Comunidad Temulemu


La comunidad de Temulemu, ubicada en la comuna de Traiguén, Región de la Araucanía, se compone de ochenta a ciento diez familias con un número aproximado a las 510 personas. La comunidad se constituyó en una Merced de Tierra otorgada a Antonio Ñirripil, Título de Merced Nº15, de 1884, por 920 hectáreas , para 131 personas. En 1935 " pasó la mensura de tierra " y la merced es dividida de acuerdo a la ley 4.111, sobre una superfície de 922 hectáreas, para 78 hijuelas. Este proceso es denominado como “el recortado” , donde el Juzgado de Indios asignó diferencialmente el volumen de las tierras a cada hijuelero siguiendo un criterio arbitrario : “ al que le tenía buena, el juez le daba más tierra..algunos recibieron 7 hectáreas y otros cerca de 50”.

Las tierras reconocidas por la Merced de Tierra: “abarcaron una superficie menor que las ocupadas antiguamente (...) estas tierras antiguas permitían la supervivencia material y cultural de las familias mapuches. Abarcando los bosques, los espacios de ramoneo y recolección, las aguas, todos terrenos que fueron declarados ‘baldíos o sobrantes’ y por tanto, fiscales, rematables a particulares” (4).

De lo anterior se desprende que las tierras donde se establecieron los fundos de Santa Rosa de Colpi y Nancahue, corresponderían a “tierras antiguas” de la comunidad que no fueron reconocidas por el Título de Merced. Para los actuales habitantes de Temulemu estas tierras corresponden al territorio de referencia ancestral que ocupaban antes de la llegada de los españoles y que fue reduciendose paulatinamente durante el Estado colonial y republicano (5).

La comunidad debió enfrentar inicialmente, además de la usurpación de terrenos que le correspondían por el Título de Merced, el problema que implicaba el despojo de sus “tierras antiguas”. Frente a lo cual se hacía necesario recurrir a recursos complementarios que quedaban ahora fuera de su disminuida jurisdicción territorial.

La historia oral da cuenta de un pasado reciente (post reduccional) donde los latifundios vecinos llegaron a constituir la única posibilidad de incrementar su disminuida base productiva, a través de la venta de su propia fuerza de trabajo y relaciones de mediería, con remuneraciones que podían ser en dinero o productos. Se estableció así una suerte de complementariedad económica con los antiguos propietarios de latifundios, que llegó a ser absolutamente necesaria para su sobrevivencia. La sobrevivencia de la comunidad entonces, no se puede entender ni analizar intracomunitariamente , a partir de lo que fue el título de merced: junto con la tierra entregada, se les convertía en mano de obra barata para la producción de la gran propiedad. Las relaciones asimétricas que se establecieron se fortalecían por una legitimación de un contexto de subordinación política y económica. La lectura que los mapuche de Temulemu realizan de aquellas prácticas, es que constituían una situación de " engaño" por parte de los nuevos dueños de la tierra, pues de esa forma les mantenían " tranquilos". Tienen conciencia de haber constituido la mano de obra barata para medianos y grandes propietarios: "Nosotros hicimos ricos a los demás, éramos mal pagados.. muchos de ellos se enriquecieron a costa del trabajo de los mapuche "; a pesar de valorar la complementariedad asimétrica, como la única estrategia posible de subsistencia, puesto que " ... por lo menos había trabajo".

Hasta la década del cincuenta la comunidad debía cancelar contribuciones, situación que en un momento llevó a que por deudas tributarias el fisco amenazara con embargar las tierras comunales. A través de gestiones legales se hizo un cambio en los apellidos de los asignatarios originales (de Ñirripil a Nahuel), con lo cual se pudo sortear el riesgo de pérdida territorial. Posteriormente, durante el gobierno de Ibañez, a instancias de Venancio Coñoepán (Ministro de Tierras), las comunidades quedaron exentas del pago de contribuciones.

A mediados de los 60, durante el gobierno de Eduardo Frei, se inicia un proceso de movilización y promoción social. Entre los años 70 y 73 , durante el gobierno de Allende, en la comunidad se vivió un transitorio bienestar económico, asociado a un incipiente proceso de desarrollo productivo y social "..En ese tiempo teníamos plata! ..trabajamos en cooperativas, nos dieron créditos y maquinarias..sembramos trigo, también hacíamos carboneo. .". Durante el proceso de reforma agraria, del gobierno de la Unidad Popular, los fundos colindantes fueron expropiados.

El fundo Nancahue, propiedad de la familia Figueroa Yavar, fue expropiado por la Corporación de la Reforma Agraria (CORA) el 1º de Julio de 1971, considerando las demandas de tierras de las comunidades vecinas. De ahí nace la demanda de tierras sobre el fundo Nancahue, tierras que estaban dentro del deslinde del Título de Merced, demanda que aún se mantiene por parte de las comunidades colindantes. Tras la expropiación pudieron hacer uso los recursos del fundo (carboneo, pastoreo y vivienda), sin embargo, después del golpe militar se vieron obligados a suspender esas actividades. La expropiación se recuerda como una acción intencional de la CORA en favor de ellos.

De acuerdo a un informe topográfico de 1972, la comunidad de Temulemu le correspondía solamente el reclamo por la usurpación de tierras contempladas en el título de merced que estaban ubicadas en el fundo Santa Rosa de Colpi y ya no las de Nancahue (6). Sin embargo, en relación a este punto la comunidad Temulemu mantiene la percepción que existen tierras ubicadas hoy en el fundo Nancahue, propiedad de Agustín Figueroa, que les correponden como territorio y que les fueron usurpadas.

El fundo Santa Rosa de Colpi fue expropiado a la suceción Lavín por acuerdo del consejo CORA, del 13 de Agosto de 1973. Pero no se alcanzó a conformar el asentamiento ni a ser traspasado el dominio a quienes lo solicitaban. Con posterioridad al golpe militar de 1973, en un acuerdo CORA del 2 de Enero de 1974, se revoca la resolución anterior y se retorna el dominio del fundo a la familia Lavín. En la comunidad se recuerda que esta expropiación no los beneficiaba directamente pues iba a favor de los trabajadores del fundo y no de la comunidad indígena.

En el caso de Santa Rosa de Colpi la demanda de tierras tiene dos fuentes: Por un lado “las antiguas tierras” y por otro, las tierras del fundo que son reconocidas como parte de la comunidad por el título de merced. El reclamo de las tierras que correspondían al título de merced se dificultó por el cambio de propiedad del fundo: La sucesión Cardenio Lavín la traspasó a la forestal CRECEX y ésta a la forestal MININCO. Recientemente, la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena ( CONADI ) adquirió la tierra reclamada por la comunidad, de acuerdo al Título de Merced, (58,4 Hás) a dicha empresa forestal con el objeto de restitutirla a los pobladores de Temulemu (7). Sin embargo, al igual como ocurre con el fundo Nancahue queda pendiente la demanda por las “tierras antiguas”

Desde la dictadura militar y en forma ascendente, se constata imposición en Chile de un modelo neoliberal que ha ido generando situaciones antes insospechadas. En el caso de Temulemu, la explotación forestal provocó drásticas transformaciones estructurales en el sistema productivo adoptado en la zona. En un primer momento la compra de los antiguos latifundios y su explotación forestal por parte de las empresas madereras, fue valorada positivamente como fuente de empleo, pues la proletarización del campesinado mapuche era inevitable para asegurar su subsistencia; así dijeron: "...c uando llegaron nos contrataron para hacer las plantaciones (...) pero el trabajo duró unos pocos días no más ", debido a que posteriormente la empresa forestal no requería de mano de obra. La situación continúa agravándose cuando lejos de significar una oportunidad favorable para ellos, las técnicas de explotación forestal capitalista atentan contra sus escuálidos medios de producción: "... como a los 4 años hicieron la fumigación y ahí se nos murieron los animales y el ganado(...)se envenenaban(...)después nos quedamos sin agua..no teníamos agua ni para los animales, se acabaron las huertas. ."

La extensión que de su base productiva habían hecho hacia los latifundios, les permitía obtener algunos recursos leñosos para usar como combustible en sus hogares y cocinas. Ello también se terminó; sólo en los primeros años la empresa les permitía sacar ramas sobrantes del crecimiento de los pinos; en sus palabras:"...a hora no tenemos ni leña (...) no dejan sacar ni un poco de leña para los mapuche ". Tampoco pueden llevar sus animales a aprovechar los rastrojos de las cosechas de trigo o utilizar los pastos naturales, lo que antes les permitía ampliar la superficie forrajera con particulares formas contractuales en el fundo vecino.

Con el apoyo otorgado a la empresa forestal, consecuencia de las políticas neoliberales que se impusieron en Chile, el sur fue testigo de un crecimiento forestal sin precedentes. ¿Qué impacto tuvo ésto en la economía campesina mapuche? Como hemos señalado en los párrafos precedentes, aquella precaria frontera agrícola se redujo a sus límites reduccionales, se separaron dos formas de producción: capitalista forestal y campesina de subsistencia. Símbolo de este divorcio es el cerco de alambres, guardias armados, y un muro dado por los propios pinares. Se había terminado con aquella particular forma de "complementariedad" laboral y de productos.

Los nuevos vecinos nos les permiten entrar, no les ofrecen trabajo -aduciendo a que no tienen expertizaje en la tecnología del manejo de bosque-; hoy no pueden "pagar" con su fuerza de trabajo; ni se les permite la entrada de sus animales. Ello ha significado que debieron efectuar una drástica reducción de la masa ganadera por unidad doméstica, una familia no puede aspirar a más de 5 o 6 ovinos, como máximo, por lo pequeño de sus terrenos (8).

En el espacio cotidiano de la comunidad, el impacto ambiental es dramático. Los bosques de pino son percibidos negativamente pues absorben la escasa agua subterránea, agotándose las fuentes de agua para el consumo de los pobladores durante el verano recién pasado. Estas plantaciones, han devastado la flora nativa asociada intrínsecamente a los recursos culturales de la comunidad; como lo es, por ejemplo, la herbolaria usada por la “machi” para la medicación.

Otro antecedente a considerar es el factor demográfico y su efecto en la producción agrícola. Temulemu, comunidad mapuche, poseería hoy 860 hás. de las 920 hás (9) que recibieron 78 hijueleros en 1935, cuando el territorio mapuche se parceló y se conformaron las reducciones. Hoy, en aproximadamente 60 hectáreas menos, viven 120 familias. Al asignar un predio a una familia , en un momento de la vida de ese grupo familiar, no se consideraron los derechos ancestrales ni el crecimiento del grupo familiar. Hoy habría menos tierra por cada unidad familiar. Han pasado, al menos 3 generaciones, han aumentado los habitantes y disminuido las tierras. Nos hablaron de migración en búsqueda de trabajo, de pobreza, de suelos infértiles. Esto último se explica por la sobre explotación de la tierra, como consecuencia del minifundio, que da como resultado en el presente un bajo rendimiento del cultivo de cereales (trigo y cebada forrajera)

Debemos considerar además que las economías campesinas se caracterizan por haber quedado en aquellas tierras de menor calidad, las otras fueron apropiadas, usurpadas, compradas, etc; por el sector empresarial capitalista. Una de las características, en general en el país, es que se encuentran en zonas de secano, por lo que preferentemente dependen de los ciclos naturales de lluvias. En el caso de Temulemu, tenemos que considerar que el año 1998 fue un año de sequía, por lo que la producción fue prácticamente nula.

A esta dependencia de variables naturales, se le agrega la escasa tecnología incorporada al proceso productivo y menguado acceso a recursos financieros. Indap por ejemplo, provee de un crédito que sólo permite reinvertir en la subsistencia (abonos y semillas trigueras) que es percibido con cautela por los mapuche, por el temor al endeudamiento; pues en una mala cosecha, no sólo no tendrán qué comer, sino que deberán cancelar deudas contraídas, lo que se agrava por el hecho de que se les niega el crédito para siembra si no han cancelado la deuda del año anterior (10).

Esta precaria estructura de subsistencia aparece reflejada en la subjetividad cuando relatan sus "historias de vida", aluden a una amarga pobreza y estrategias de supervivencia que hoy perciben como humillantes. Recuerdan por ejemplo, " hemos tenido que ir a la ciudad a sacar las bacinicas de los huinca" . La ciudad tampoco los acoge, sino que los inserta en una posición subordinada, asimétrica, y en dinámicas exclusión. Sus recuerdos también traen el dolor y la rabia del " racismo" presente en la sociedad chilena.

Otro antecedente importante dice relación del capital cultural de la comunidad, de lo cual ellos son cada vez más conscientes (11). Se destaca por ejemplo “ tenemos inteligencia para hacer las cosas ”, “ tenemos sabiduría , “hablamos nuestra lengua ”, “ tenemos una mente sana”, “somos honestos”, “tenemos medicina natural ” “ la fe y el respeto ”, “ el nguillatún ”.

II. Factores desencadenantes del conflicto

En la eclosión del conflicto identificamos cinco factores desencadenantes, a nuestro juicio gravitantes: 1) el colapso ecológico manifiesto con la sequía, 2) las dificultades de subsistencia, 3) el intento frustrado por resolver una legítima reivindicación territorial por parte de la comunidad y la estrategia represiva implementada por la empresa forestal, 4) la marginación generada por el Estado y la ausencia de políticas públicas apropiadas, y oportunas, 5) el crecimiento demográfico de la población y la escasez de tierra.

1) El colapso ecológico manifiesto con la sequía.

Este punto hace crisis al coincidir la condición climática de la zona con los efectos de la forestación productiva en la región. El tipo de forestación de pinos radiata y eucaliptus, con 25 años de cultivo intensivo y extensivo, han reemplazado definitivamente la forestación natural del área, incidiendo negativamente en la disponibilidad de los recursos hídricos de napas y vertientes en los períodos estivales. Lo cual colapsó con la manifestación de un cuadro climático agravado por la influencia del fenómeno "La Niña", caracterizado por altas temperaturas y escasez de precipitaciones.

El problema ambiental más percibido es el agotamiento de los recursos hídricos, "los pinos chupan toda el agua". "Antes el arroyo, cuando crecía podía arrastrar a los animales. Ahora no, ni siquiera las mujeres pueden ir a lavar; los niños no tienen donde bañarse en el verano ". Una “machi”, así como las mujeres organizadas, refieren a que ya no se pueden encontrar las yerbas medicinales usadas por las “machi” (12) . La “machi” entrevistada tiene que " encargar sus yerbas ". Los pacientes disminuyen pues " no tiene con qué curarlos ". Su estudiante (de la comunidad de Pantano) no puede aprender a encontrar las yerbas, pues ya no hay en el bosque. La “ machi” cuenta que las semillas que hacen cantar el kultrun, que se encontraban en el bosque nativo, hoy no son accesibles.


2) Las dificultades de subsistencia

Este elemento tiene relación con la escasez de trabajo fuera de la comunidad (crisis económica con una creciente cesantía), con una escasa o nula relación con los fundos aledaños como fuente de empleo remunerado (la empresa forestal no opta por contratarlos, trae de afuera a sus cuadrillas de trabajadores y las funciones están bastante mecanizadas) y la producción agropecuaria de la comunidad es limitada y de bajo valor, restringida en gran medida a la subsistencia doméstica, lo que incide en una escasez de dinero, cuyos efectos se traducen en dificultades de proveerse de bienes básicos y cumplir con el pago de las deudas contraidas con el Instituto de Desarrollo Agropecuario ( INDAP ), etc.

La presencia de los bosques madereros redujeron la posibilidad de "medierías", afectando los modos de subsistencia tradicional, que sumados al punto anterior, dificultan la sobrevivencia. Un miembro de la asamblea sugiere la necesidad de " buscar formas de conversión laboral” (13).


3) El intento frustrado por resolver una legítima reivindicación territorial por parte de la comunidad y la estrategia represiva implementada por la empresa forestal

En el tercer factor desencadenante, confluyen una reivindicación histórica y un intento frustrado por buscar una compensación por parte de Forestal MININCO. La reivindicación histórica de tierras se vincula al período en que la comunidad se dividió, año 1935, proceso en el cual para poder proceder hubo que sanear la propiedad en cuanto a sus deslindes y litigios con los vecinos. En aquella oportunidad la sentencia judicial restituyó a la Comunidad 58 hectáreas que legítimamente le correspondían, por ser parte de la Merced de Tierras asignada por el Estado en 1884. Estas tierras en litigio quedaban dentro de los deslindes del fundo Santa Rosa de Colpi, en ese entonces perteneciente a la familia Lavín, hoy de Forestal Mininco. Como aquella tierra nunca fue restituída adecuadamente, los dirigentes de la comunidad intentaron negociar con la Forestal una participación de un 30% del bosque que iba a ser explotado, negándose la empresa a tal posibilidad.

La estrategia implementada por la empresa se basó en la acción policial represiva, amparada en la actual legislación vigente en nuestro país, sin abrir vías de diálogo o acuerdo con la comunidad (14).


4) La marginación generada por el Estado y la ausencia de políticas públicas apropiadas

La marginación generada por el Estado al no implementar espacios locales de participación y la ausencia de políticas públicas apropiadas para la comunidad constituyen, en nuestra opinión elementos gatilladores del conflicto.

El Estado chileno tradicionalmente se configura de una forma que margina a la comunidad y desconoce sus fundamentos de legitimidad. Lo que es légitimo para el Estado no coincide de con la legitimidad consuetudinaria de las comunidades. En la actual ley indígena, por ejemplo, observamos que no se reconoce en la práctica la diversidad interna de la comunidad, al contrario se la homogeniza en representantes que son validados por el Estado, sin reconocer las instancias legítimas de la organización interna de la comunidad, salvo en el caso que coincidan con sus intereses. De esta forma el Estado mantiene una política hacia las comunidades mapuche que genera un problema de legitimidad no resuelto y por lo mismo emerge conflictivamente en contextos de crisis.

Lo anterior se evidencia en la recuperación de las tierras que pertenecían a la comunidad de acuerdo al título de Merced. Ya hicimos referencia a que la CONADI intercedió para "comprar" a Mininco, con dineros del Fondo de Tierras que la Ley Indígena creó para beneficio de los indígenas, el terreno en cuestión (58 hás). Esta acción no considera que para mayoría de los mapuche resulta injusto que el Estado decida comprar a los grandes grupos económicos y latifundistas, tierras que legalmente les pertenecen a las comunidades, en vez intentar mecanismos para que estas tierras sean restituidas directamente a sus legítimos dueños.

En este proceso, que sin duda tiene muchas más aristas, CONADI (15) actúa de acuerdo a la lógica tradicional del Estado, reconociendo ante la ley nuevos líderes proclives a su gestión, y ofreciendo de bonos por $100,000 a sus adherentes, según plantean los entrevistados. Sin tener claridad en que consiste realmente este ofrecimiento, lo importante es que devela una estrategia de intervención que tiene como efecto dividir la organización interna de Temulemu.

Por su parte la comunidad percibe al Estado de una manera particular, se apela a personas (autoridades gobierno) por sobre instituciones, lo cual se ha reafirmado con la intervención (de corte personalista) del actual gobierno. De estas autoridades los mapuche de Temulemu exigen un Estado comprometido, consistente y gestor, lo cual se contrapone con las limitaciones que da el actual modelo hegemónico de Estado (neoliberal) incapaz de implementar políticas integrales de desarrollo.

En cuanto a las relaciones con las políticas públicas, la gente se queja de que " el gobierno no los ha tomado en cuenta ". Se sienten " burlados por el estado chileno " y no se consideran representados por las autoridades locales. En el consejo municipal " no hay ningún mapuche ". Los toman en cuenta sólo para el momento de votar (los recogen en buses). Falta información respecto al monto de los recursos públicos disponibles. Las asistencia a través de INDAP, es definida "como mediocre. “ No pone recursos", "hay un manejo de intereses". Ellos necesitan " darle una vida a la tierra ". Los préstamos no se pueden pagar por la falta de productividad de las tierras (los créditos son en unidades de fomento) . Al referirse a la CONADI señalan " no hace nada ".

Lo inapropiado de las políticas públicas se evidencia, por ejemplo, en el curso de capacitación para mujeres de la comunidad, realizado a través del Programa de Desarrollo de la Mujer ( PRODEMU ), que consistió en enseñarles a pintar en género (tal como se aplica en poblaciones urbanas). Sin tomar en cuenta las demandas de las mujeres ni su acervo cultural en materia artística o artesanal.


5) El crecimiento demográfico de la población y la escasez de tierra.

La escasez de suelos productivos ya es un problema para la subsistencia humana, a lo que se agrega la necesidad urgente de ubicar nuevos núcleos familiares. La población residente en la zona se ha cuadruplicado desde su asignación en el siglo pasado (16) y en este sentido se espera contar con las tierras que CONADI restituiría a la comunidad a través del Fondo de Tierras y Aguas, adquirido a MININCO, para poder instalar a familias de la comunidad.

El crecimiento poblacional de la comunidad, con la consiguiente subdivisión de la propiedad - ha reducido la tierra disponible para los cultivos tradicionales (trigo, leguminosas, papas y porotos) y la crianza de animales. Ejemplo de ello es lo que señala la “machi” " la tierra se divide entre los hijos e hijas por igual "; ella no tiene tierra, pues la entregó a sus hijos (dos viven en la comunidad). La “machi” expresa la preocupación de " donde van a vivir los hijos de sus hijos ". En la asamblea los jefes de familia manifestaron con relación al problema de la tierra : "No hay espacio". "Todos los peñis han sido reducidos a una hectárea casi todos".

Lo anterior se agudiza con el desgaste de los suelos. Las tierras ahora necesitan "ayuda". Se necesita un saco de abono por hectárea (un saco de abono cuesta 14.000-18.000 pesos). Se obtienen 15 sacos -con ayuda- por hectárea a $18.000.-. Cien kilos de trigo devuelven 64 kilos de harina y 24 de afrecho. La máquila un costo a adicional de 3 sacos de 80 kilos por hectárea. La mayoría también siembra papas (para autoconsumo).

A esto se suma el problema de la sequía atribuida a la acción de los pinos. Un grupo de mujeres señalaron que en el verano no tenían agua, por lo tanto no pueden mantener sus verduras. Algunas tienen invernaderos, sin embargo, a otras les falta el plástico y los tubos. Las semillas se mueren en invierno por el frío y en verano les falta el agua. Según ellas, algunas personas no recibieron agua en el verano (de los camiones) porque los funcionarios municipales “ se enojaron” con ellas, al reclamar por la calidad del agua que se les llevaba (era sacada de un río contaminado). Algunas mujeres -las menos-comercializan sus verduras en Traiguén. En la asamblea se expresó que : "La sequía ha sido grande y no ha llegado ninguna ayuda" (17).


III. La situación de la comunidad en relación a los Derechos Humanos básicos vulnerados

Para dimensionar el impacto que el conflicto tiene para esta pequeña comunidad en términos de violencia de Estado, bastaría con imaginarnos qué ocurre cuando a lo menos el 10% de los jefes de familia de la comunidad se encuentran actualmente procesados a raíz del conflicto (18). O bien podríamos recordar que una autoridad local como la “ machi”, fue violentamente golpeada por las fuerzas policiales. Junto con denunciar dichos atropellos en nuestro informe, creemos necesario aportar una visión más integral e histórica de lo que ha sido la vulneración de los derechos básicos de los habitantes de esta comunidad.

Por ejemplo, resulta evidente que la comunidad se encuentra fuertemente afectada por el conflicto a nivel de su propios recursos de organización, lo que se manifiesta dramáticamente por la división interna generada por la estrategia de negociación implementada por la CONADI.

"La CONADI trató de dividirnos (...)buscaron gente que pudiera favorecerlos a ellos y los incluyó diciendo que van a comprar la tierra y que iban a entregar cien mil pesos a cada uno (...) son engaños porque todavía no se ve nada ... "

En la comunidad de Temulemu, existe una organización, cuya forma jurídica corresponde a la establecida en la actual Ley Indígena y sostienen reuniones regulares en una nueva sede. En este punto, observamos que hay un desface entre el derecho consuetudinario y la legislación nacional. Pese a que la ley reconoce en principio las autoridades internas de la Comunidad, en la práctica opera privilegiando las autoridades legitimadas por el gobierno. Esto se evidencia con la intervención de la CONADI que consideró legitima a una directiva que es reconocida sólo por un sector minoritario de la comunidad. Desconociendo al " lonko" de la comunidad. Al respecto, evidenciamos que el Estado no reconoce la diversidad interna de la comunidad ni su especificidad, con esta homogenización se afectan los recursos ancestrales de regeneración cultural y organizativa.

Por otro lado, la discriminación histórica repontenciada por la relación violenta establecida desde las empresas forestales, la represión policial y el menoscabo percibido en el manejo comunicacional de su situación han hecho mella en la relación de la comunidad con las figuras externas. Se vive un clima de tensión y desconfianza hacia los afuerinos, existiendo una espectativa, fundada, de maltrato y engaño.

" Las forestales tenían guardias armados con escopetas amenazaban hasta a los niños(..)antes cuando un animal cruzaba el cerco lo robaban o nos hacían pagar multas para ir a rescatarlo.."

El carácter conflictivo que en determinadas circunstancias han tomado los hechos, ha significado la presencia abierta y encubierta, así como la acción represiva de carabineros (19). Lo cual ha creado un clima de tensión interno, de cuidados en el desplazamiento, de desconfianza hacia los no conocidos

Desde la emergencia de los conflictos con las forestales (hace prácticamente un año), los mapuche han recibido la visita de personas no-mapuches, chilenos y extranjeros, quienes han manifestado su propósito de conocer directamente la situación. En varias oportunidades, los mapuche han atendido las demandas de diversos medios de comunicación (prensa, radio y televisión). En general, cuando han tenido la posibilidad de leer u observar los informativos, expresan su disconformidad por la parcialidad de tales informaciones.

"Llegaron los periodistas, de la televisión y los diarios..nosotros les decíamos los problemas que teníamos, pero después en las noticias aparecían otras cosas distintas a lo que nosotros dijimos(...)yo encaré a un periodista que volvió y el me dijo que eran mandados, que los jefes en Santiago recortaban las cosas.."

Pese a ello se trata de una comunidad que cuenta con recursos para enfrentar esta situación en terminos culturales, no sólo por la adscripción a una identidad común sino por una praxis cotidiana que, además de permitir la reproducción de un legado cultural , actualiza esa identidad en nuevas formas adaptativas. Son una comunidad creativa y abierta a nuevas formas de supervivencia y calidad de vida, capaces de formularlas en sus propios términos.

Existen personas que representan distintas autoridades en la comunidad. Están las “ machi”, que ayudan en la curación de enfermedades, practican la religiosidad mapuche y apoyan las actividades de la comunidad. Son varias las “ machi” en Temulemu. Los "lonko" reconocen en ellas una autoridad a respetar y con las cuales mantienen acuerdos. Otra fuente de autoridad religiosa son los mapuche que participan en la Iglesia Pentecostal, que formalmente tiene presencia en Temulemu desde hace más de 40 años

En términos de sus derechos económicos las familias enfrentan una situación límite, pues sus recursos les permiten una precaria economía de subsistencia que es mermada en sus capacidades de producción por el fuerte deterioro ambiental causado por la explotación forestal.

En el plano ambiental constatamos: La ausencia de bosque nativo y especies animales asociadas (aves y mamíferos ). Depredación de escasos renovales para proveerse de leña. Alteración de la calidad de los suelos que deben restringirse al uso forestal-productivo. Desecamiento de vegas, ausencia de pajonales característicos para las techumbres de rucas, que se traduce en un empleo de materiales para vivienda de pobre aislación térmica (paneles sin forro cubiertos de cartón y techumbres de fonolita, a excepción de las viviendas básicas del subsidio rural, también deficientes en aislación). Escasez de aguas de vertientes en verano producto de la absorción del bosque de pinos y eucaliptus. Rendimiento por Hás. de trigo 1/10, que en suelo de buena calidad se esperaría 1/30. Limitaciones al barbecho de tierras. Nula intervención de recuperación de la calidad de los suelos. Pastos naturales insuficientes como forraje para rebaños de ovinos y escasos vacunos. Erosión y laterización de suelos. Capas vegetales y orgánicas a simple vista lavadas y pobres.

El impacto del deterioro ambiental debe evaluarse en términos de la reproducción material de la comunidad sino también en el efecto que tiene en la reproducción y desarrollo socio-cultural. Lo mismo se aplica a la localización forzada que implicó el establecimiento de las reducciones.

Por otro lado, el acceso a los bienes de mercado y sus posibilidades de consumo, se ven restringidas por la escasez extrema de dinero, pues no disponen de ofertas de trabajo asalariado y los bienes de producción para el mercado son muy precarios y limitados por un bajo precio (algunas hortalizas y leguminosas). La producción ganadera es casi inexistente y básicamente de autoconsumo.

Las unidades familiares disponen de terrenos muy pequeños lo que dificulta una explotación comercial del recurso tierra. Por otro lado, esto determina un límite demográfico muy estrecho, siendo forzados la migración.

No disponen de recursos financieros que les permitan invertir en estrategias productivas más rentables. El apoyo del crédito INDAP para la compra de abonos, fungidicidas y semilas trigueras sólo los mantiene en la subsistencia y cada año se hace más difícil cumplir el pago de los créditos.

El aislamiento geográfico se suma al cerco económico-social en que se transforman las plantaciones forestales. Existe un bus rural que hace un viaje a Traiguén; por el cual deben cancelar una suma módica ($200) pero que en el contexto de una economía de subsistencia se vuelve un costo altísimo.

Como estrategia para generar recursos complementarios algunos jefes de familia o sus hijos recurren el trabajo agrícola como temporeros (lo que constituye un empleo precario) y otras formas de subempleo . Las mujeres que enfrentan la subsistencia diaria expresan sus maridos no pueden darles dinero. Los niños, en invierno, no pueden ir a la escuela porque no tienen más que una muda de ropa. Si se mojan no se alcanza a secar (esto se suma al problema de la escasez de leña). Esto fue confirmado por un profesor y director de la escuela. En caso de enfermedades graves necesitan bajar a la ciudad (Traiguén), pero no cuentan con vehículos de emergencia, aunque " ahora tenemos una micro ", muchas veces no tienen el dinero del pasaje. En la comunidad existe una posta que está bajo la responsabilidad de un paramédico que, según las mujeres" lo único que quiere es "que se mueran los mapuches ". Se quejan de que nunca está disponible. Se supone que sale a terreno, pero el no asiste a los enfermos graves en sus casas, " hay que llevarlos a la posta ". Si por alguna razón, las mujeres no alcanzan a ir a buscar la leche, " la pierden ", pues no se la entrega después. Hay una ronda médica compuesta por un médico y dos matronas. No hay dentista. La mayoría de las mujeres tiene problemas dentales serios

Se tiene una percepción angustiosa sobre la calidad de vida en la comunidad:
"..uno ve que hay personas que a veces no tienen qué comer..hay gente que vive con media hectárea..en verano hay gente que no tiene agua ni para beber ellos .."

Las ventajas económicas de la vida en comunidad están dadas por la relativa autonomía y capacidad de supervivencia: ".. por lo menos acá no se paga arriendo..tampoco se paga por el agua, pero si no hay?"

En este contexto, resulta paradigmático que el programa de electrificación rural haya llegado recientemente a Temulemu, pero que sus habitantes no estén suscritos, no por un rechazo a la tecnología, sino por el costo del empalme (120 mil pesos, cantidad inalcanzable para ellos) y la espectativa de una cuenta mensual que pagar.

Tienen la percepción (fundada por cierto) de estar marginados de la sociedad chilena y de ser ciudadanos de segunda clase. Ello se refleja dramáticamente si analizamos el acceso a la educación:

"..Yo no sé leer, cuando yo era chico no había escuela aquí..después pusieron una en el fundo.. hace como 20 años recién que hay escuela pública .."

Actualmente acceder a una educación escolar completa es algo que muy pocos pueden lograr. La escuela municipal de la Comuna sólo llega hasta 7º básico por lo que se vuelve una inversión de alto costo continuar estudios fuera. La percepción de un vecino no mapuche, trabajador de un fundo es que la escuela es de mala calidad:

"..aquí no les enseñan nada..mi hijo en la otra escuela estaba aprendiendo a dividir y desde que me vine para acá hace dos años no le ha tocado que le pasen esa materia y ya va en 6º básico.."

Los padres muchas veces se ven obligados a elegir entre sus hijos y optar por uno a quien pueden financiar su educación fuera de la comunidad. La mayoría de los jóvenes no sigue estudiando y entran al mundo del trabajo a edad prematura (14 o 15 años) migrando estacionalmente por el trabajo como temporeros (obreros agrícolas) o radicándose definitivamente en la ciudad.

Los jefes de familia manifiestan su molestia por no ser consultados sobre la educación que requieren sus hijos y no tener ningún poder de decisión al respecto. No cuentan con un programa de educación intercultural lo que lesiona gravemente sus derechos étnicos.

Pese a sus esfuerzos de organización, no tienen una participación efectiva en el gobierno local, no se sienten reconocidos por la autoridades municipales quienes no los toman en cuenta para decisiones que los afectan: salud, educación.

Tampoco perciben en las políticas públicas una estrategia efectiva de desarrollo, ni se sienten realmente consultados al respecto.


IV. Consideraciones finales

La comisión del Colegio de Antropólogos de Chile A.G. expresa su desacuerdo con la estrategias y acciones implementadas por parte del gobierno, las empresas forestales y los grandes grupos económicos hacia las comunidades mapuche, en especial en el caso de Temulemu.

Los miembros de esta comisión coincidimos que en el contexto del actual modelo económico que privilegia las utilidades del gran capital por sobre las personas y homogeniza a los actores sociales desconociendo la diversidad cultural, no existe un futuro sostenible para las comunidades mapuche. Pues los derechos de los indígenas se subordinan a la inversión capitalista.

Lamentamos que exista una mirada estrecha por parte de los grandes grupos económicos que no reconoce la diversidad cultural ni los derechos de los pueblos indígenas.

Denunciamos la grave situación en que se encuentra la comunidad de Temulemu, que constituye una violación a sus derechos humanos básicos, así como un atropello a sus legítimos derechos etnonacionales.

Más allá de la evolución del conflicto puntual que convocó a la opinión pública sobre la situación de Temulemu, vemos un trasfondo histórico que nos plantea una deuda social hacia el pueblo mapuche que requiere que se aborden transformaciones estructurales que de no implementarse continuarán apareciendo, conflictivamente, como demanda de los movimientos sociales. (20)

En la Comunidad de Temulemu nos encontramos con un rico y diverso capital cultural, capaz de enriquecer un proceso de diálogo y desarrollo intercultural. Esto se encuentra expresado en su gente, representantes del pueblo mapuche, cuyas capacidades y derechos reconocemos. Nuestra intención es que este trabajo contribuya a una mejor comprensión del sentido y aceptación, de las demandas de participación, gestión y autonomía manifestadas por diversos sectores de la nación mapuche.



Notas:

(1) A principios de este año colegio constituyó una comisión de análisis de conyuntura sobre el tema indígena, a cargo del Colega Jorge Iván Vergara, miembro del Directorio. Esta comisión patrocinó a un grupo interdisciplinario que, en Santiago, elaboró un primer informe sobre la situación de la comunidades de Traiguén . Posteriormente el Directorio ha emitido varias declaraciones públicas sobre el tema que fueron enviadas a distintos medios de prensa, en los meses de Mayo, Junio, Julio y Agosto. El colegio hasta la fecha continúa el proceso de análisis y difusión pública de la realidad mapuche, en ese contexto se enmarca este informe.


(2) Nuestra experiencia como observadores, pese a lo breve, fue muy intensa emocionalmente, nos encontramos con una realidad sobrecogedora y compleja. Sabemos que sólo podemos dar cuenta parcialmente de esa complejidad, pues se trata de una prospección breve. Esperamos que estudios posteriores puedan profundizar en los temas que hemos esbozado y otros que no alcanzamos a plantear. Nuestro objetivo ha sido el de responder a una necesidad urgente de diálogo intercultural, apuntando a conocer la perspectiva de la comunidad sobre un conflicto caricaturizado por la mayor parte de los medios de comunicación y los grupos de poder. Nuestro aporte, desde la disciplina antropológica , consiste en una mirada cualitativa que esperamos, permita captar el punto de vista de los mapuche pobladores de Temulemu. Al respecto, sólo nos queda agregar que se trata de una comunidad donde existe una rica diversidad y no es la intención de este documento mostrar una visión uniforme o reduccionista de ella.


(3) Esto habría afectado a la comunidad en dos formas: atentando contra la estructura de propiedad del derecho consuetudinario y por otro lado permitiendo las ventas de tierra de la comunidad, según nos contaron en la asamblea de evaluación.


(4) Informe del Taller de Coyuntura Indígena (borrador). Colegio de Antropólogos 1999.


(5) En la asamblea de discusión del documento, varios jefes de familia manifestaron su convicción respecto a que las llamadas “tierras antiguas” eran parte de su territorio ancestral y que este concepto debía ser incluido en el texto.


(6) Que ya había sido expropiado por la CORA y que, con posterioridad al golpe de Estado, volvió a manos de un propietario particular.


(7) De acuerdo a la declaración pública hecha por la forestal Mininco, la CONADI habría comprado estas tierras por la suma de $110.000.000 (El mercurio 18/7/98). Cabe preguntarse por qué el Estado en vez de reconocer los derechos jurídicos de la comunidad opta por comprar las tierras que legalmente pertenecen a los pobladores de Temulemu; pues se plantea, en la acción, dentro de una estrategia de resolución de conflictos, que resulta parcial y costosa (se podría haber apostado a la restitución legal o, en última instancia, a la expropiación y haber destinado los recursos financieros al desarrollo productivo de la comunidad). Lo cual difícilmente se sitúa en el marco de la reparación histórica de la deuda social, ni menos aún en el reconocimiento de los derechos ancentrales del pueblo mapuche


(8) El terreno de uso familiar oscila de 1 a 14 hectácreas por familia, según nos relataron.


(9) En asamblea, nos manifestaron que en realidad actualmente la comunidad abarcaría unas 750 hás. Pues habrían otras ventas o usurpaciones no contempladas en las fuentes documentales que disponíamos.


(10) Dentro de las medidas anunciadas por el ejecutivo (jueves 5 de Agosto de 1999. Fuente: Archivo Noticioso, diario “La Tercera” , http//www.tercera.cl/casos/indígenas/noticias/agosto/archivo.hatml) de apoyo a las comunidades mapuche, se contemplaría la repactación de deudas con INDAP; los criterios a utilizar no están del todo claros, presumiblemente se tratará de negociaciones caso a caso. Por otro lado, esta medida sólo logra mantener el nivel de subsistencia de la economía rural mapuche.


(11) Para ellos este es un punto significativo de relevar, según lo que nos manifestaron en la asamblea de evaluación


(12) Hay cinco “machi” en la comunidad de Temulemu, dos están activas.


(13) No está claramente definida la forma en que el financiamiento prometido por el ejecutivo en su tardío anuncio (Loc.Cit.) abordará este punto. Lo más concreto parece ser la absorción temporal de mano de obra, a través en proyectos de infraestructura financiados por el Estado.


(14) Esta postura por parte de Forestal Mininco no ha variado, a juzgar por las declaraciones públicas de sus ejecutivos (Ver Archivo noticioso, La tercera. Loc.Cit.)


(15) Las opiniones vertidas respecto a este y otros organismos públicos se fundamentan en lo expresado por los pobladores mapuche entrevistados, a lo que se agregan comentarios de los integrantes de la comisión . No reflejan, necesariamente, la opinión del Colegio de Antropólogos de Chile A.G.


(16) El Lonko, en la asamblea de evaluación, estimó quecerca de un 50% de la población estaría radicada fuera de la comunidad en las ciudades de Santiago, Temuco, Concepción y Traiguén principalmente. Pudimos observar, que con la actual actual crisis de empleo que vive el país se da un retorno de pobladores a la Comunidad.


(17) Las medidas anunciadas el ejecutivo(Loc.Cit.) apuntarían a paliar transitoria y tardíamente este problema.


(18) Para una información general sobre las violaciones a los Derechos Humanos cometidas por la represión policial, durante la década de los noventa, incluido los hechos de Temulemu. Ver: “Violaciones de Derechos Humanos en comunidades indígenas”. Informe entregado a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas por la Coordinadora Arauco Malleco el 20 Abril de 1999, Ginebra, Suiza. Ed. Marea Roja. Santiago, 1999.


(19) Hay que agregar que además que recientemente se ha logrado detectar y comprobar, la presencia de funcionarios de servicios de inteligencia del gobierno en las comunidades mapuche (Archico Noticioso, Diario la Tercera. 24 de Julio, Loc. Cit). Esto es particularmente grave ya que existen testimonios que relacionan estos organismos con servicios de inteligencia militar, que mantienen autonomía y continuidad, en algunas de sus prácticas, desde la dictadura.


(20) En este sentido nos parece que las recientes medidas anunciadas por el ejecutivo(Loc.Cit.) que ya han sido cuestionadas por algunas autoridades y organizaciones ligadas al tema, son insuficientes. Nos preocupa la evolución del proceso en el último mes (Agosto) en términos de la acción policial y represiva del Estado, de corte selectivo, dirigida contra organizaciones y dirigentes mapuche Esperamos no tener que confirmar la hipótesis, sostenida por algunas organizaciones indígenas, que plantea las medidas económicas anunciadas por el ejecutivo como una campaña comunicacional destinada a desviar la atención sobre la aplicación “de facto” de medidas represivas jurídico policiales propias de un Estado de excepción, con el objetivo de evitar que la movilización política del pueblo mapuche pueda lograr definir un escenario donde el Estado chileno se vea forzado a reconocer plenamente el estatus de “nación mapuche”, con todas sus consecuencias: económicas, culturales, jurídicas, políticas e históricas.


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