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La historia se detuvo, en la flora del Ñielol. Temuco, tierra de sangre y helechos. Región floreciente, indómita, altiva, capital naciente de Chile. Tierra de Sur, olor a verde, a lluvia distante, casi pregonera, inquieta y juguetona. Los hijos de la tierra bailan al compás de las estrellas, el canelo se alza majestuoso, junto a la bandera mapuche. La rogativa eleva cánticos al rehue, mientras la machi entrega su sabiduría milenaria. El guillatún renace al compás del kultrún, el acorde de la trutruca se eleva, queriendo despertar ancestros dormidos. Lonko, diriges la altiva mirada hacia el azul del cielo buscando a Ngenechén. La Mapuche, erguido su pecho, mezcla de rudeza y ternura. Trapelacucha, chaguay, siquil, trarilonco, realzan la belleza natural de nuestras raíces.
Tus dedos se deslizan sobre el huitral,
Autor: Christian Brunet |