Con fecha 6 de junio pasado la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) dictó una resolución dando aprobación al Estudio de Impacto Ambiental del Proyecto Central Hidroeléctrica Ralco.
Con dicha resolución se pone termino al proceso de evaluación de impacto ambiental de este proyecto iniciado en marzo de 1996, otorgándose certificación ambiental para la construcción por parte de la empresa ENDESA de un embalse de grandes proporciones en la cuenca superior del río Bío Bío en actuales tierras de los mapuche pehuenche.
Dado que entre nuestros objetivos como Instituto universitario se encuentra el promover el respeto de los derechos reconocidos a los indígenas en el país y en el ámbito internacional, y en atención al conocimiento que tenemos del proyecto Ralco a raíz de la asesoría prestada a CONAMA en 1996 en el proceso de evaluación de su impacto ambiental y social, estimamos nuestra obligación dar a conocer a la comunidad nuestra opinión sobre dicha resolución.
1. Consideramos que la resolución de la CONAMA es grave, porque abre las puertas a la materialización de un proyecto que lesiona en forma manifiesta el derecho que los indígenas tienen de acuerdo a la ley nacional e internacional a vivir en las tierras que les pertenecen desde tiempos inmemoriales.
En efecto, en la resolución en análisis, CONAMA acepta, con algunas observaciones, el plan de mitigaciones y compensaciones diseñado por ENDESA para las comunidades afectadas, incluyendo el reasentamiento desde sus actuales tierras de alrededor de 550 personas residentes en el área de inundación , en su mayoría pehuenche.
De acuerdo a dicho plan, se propone el reasentamiento de la población en diversos predios que ENDESA habría comprado para estos efectos, incluyendo el fundo el Barco, predio que dada su altura sobre los mil metros, las características de sus suelos, y las condiciones climáticas en el existente, según lo constatado en terreno por profesionales del Instituto, no permitiría la subsistencia material adecuada de las familias que sean trasladadas a el.
Por otro lado, los predios identificados para el reasentamiento, además de incidir en la fragmentación territorial de las comunidades afectadas, no garantizan la permanencia del sistema de veranadas e invernadas característico de la economía pehuenche.
El plan de reasentamiento aceptado por CONAMA en su resolución, por último, es preocupante , por cuanto, de acuerdo a un estudio elaborado por el Banco Mundial, las poblaciones afectadas por reasentamiento a consecuencia de este tipo de proyectos, no lográn, en la gran mayoría de los casos, recuperar sus condiciones de vida preexistentes al momento del reasentamiento. No existen antecedentes serios que permitan suponer que el reasentamiento de la población pehuenche a raíz del proyecto Ralco constituya una exepción en este sentido.
2. Consideramos que la resolución de CONAMA es grave además por cuanto, de acuerdo a nuestros estudios, da aprobación a un proyecto que afectaría de tal modo la formas de vida y tradiciones de las comunidades pehuenche que allí viven, que constituye una amenaza a su sobreviviencia cultural.
En efecto, la resolución de CONAMA acepta que el proyecto Ralco acelerará el proceso de aculturación de las comunidades indígenas afectadas, proponiendo para enfrentar esta situación un conjunto de medidas que, de acuerdo a nuestros estudios, no garantizan este objetivo.
A esta alteración cultural contribuirá en forma determinante el desarraigo de la población pehuenche de sus tierras ancestrales, tierras con las que los indígenas tienen, por razones históricas, ambientales y culturales, una relación especial determinante en su identidad según lo reconocido por el propio Estudio de Impacto Ambiental encargado por ENDESA en este proyecto.
Dicha alteración cultural se verá agravada por la perdida de una importante cantidad de sitios arqueológicos y antropológicos, incluyendo lugares sagrados, cementerios entre otros, identificados en el Estudio de Impacto Ambiental encargado por ENDESA, los que serán inundados a consecuencia de la construcción de la central Ralco.
De acuerdo a lo constatado en nuestros estudios en terreno, este impacto cultural sería de tal magnitud para las comunidades afectadas, que dificilmente podría ser mitigado o compensado a través de las medidas propuestas por CONAMA.
Finalmente, en el ámbito cultural debe subrayarse la gravedad del impacto que el proyecto Ralco producirá en la cohesión interna de las comunidades. Consideramos que la división generada hasta la fecha en las comunidades afectadas con el conocimiento de este proyecto y la presencia de ENDESA en el área, se vería inevitablemente profundizada con su materialización a futuro, poniendo seriamente en peligro su cohesión interna como comunidad y como pueblo.
3. En nuestra calidad de ciudadanos y de profesionales de una universidad pública, queremos finalmente compartir nuestra preocupación relativa a la forma en que, de acuerdo a nuestra información, se desarrolló el proceso de evaluación de impacto ambiental, y en especial, el procedimiento de participación ciudadana, en el caso del proyecto Ralco.
A través de la asesoría prestada a CONAMA durante 1996 fuimos testigo de las preocupaciones y reparos que tanto las comunidades indígenas directamente afectadas como la propia dirección de CONAMA manifestaron inicialmente frente al proyecto Ralco, lo que llevó a ambas instancias a manifestar su disconformidad frente a el en un primer momento.
En el caso de las comunidades, dicha disconformidad se manifestó en cartas suscritas por la mayoría de los integrantes de Quepuca Ralco y Ralco Lepoy, así como del Centro Mapuche Pehuenche, haciendo ver a la dirección de CONAMA su rechazo al proyecto Ralco y sus deseo de permanecer en sus actuales tierras.
En el caso de CONAMA, los reparos al proyecto se manifestaron en diversas formas, tanto verbales como escritas, incluyendo la resolución emitida al año pasado en que se declaró la insuficiente el Estudio de Impacto Ambiental presentado por ENDESA para este caso.
Al igual que a la opinión pública, nos llama la atención el cambio de opinión de las comunidades y CONAMA en este caso.
A lo largo de nuestro trabajo en el área hemos sido testigos de la presión ejercida por ENDESA sobre las familias pehuenche directamente afectadas por el proyecto, a través del engaño - al señalárseles que en caso de no aceptar la relocalización serían desplazados de sus actuales tierras sin obtener beneficio alguno- y de acciones ilícitas - como la entrada de sus funcionarios sin autorización en tierras indígenas-, a objeto de lograr su consentimiento con respecto a este proyecto y el reasentamiento desde sus actuales tierras.
Hemos tenido conocimiento además de la acción ejercida por la ENDESA frente a las autoridades a fin de lograr su aprobación de este proyecto, llegando incluso a desvirtuar ante ellas la seriedad de la asesoría realizada a CONAMA por instituciones como la nuestra en el proceso de evaluación de evaluación de impacto ambiental para el logro de este fin.
Queremos llamar la atención frente a este hecho, por cuanto pensamos que las leyes, como la de Bases del Medio Ambiente, deben ser respetadas por todos los sectores, única forma de garantizar una convivencia sana al interior de nuestra sociedad. En caso de no respetarse los procedimientos legales, así como el derecho de la ciudadanía a pronunciarse en forma libre e informada sobre proyectos como este, se produce una perdida de fe en las instituciones legales, lo que puede derivar en procesos que pueden poner en peligro la convivencia democrática.
Hacemos finalmente un llamado a CONADI, a cuyo Consejo Nacional probablemente corresponderá analizar la solicitud de permuta de las tierras indígenas a ser inundadas por este proyecto, para que hagan cumplir en este caso con la función que la ley indígena les otorga, cual es proteger las tierras indígenas del país.
INSTITUTO DE ESTUDIOS INDIGENAS
UNIVERSIDAD DE LA FRONTERA
Temuco, 15 de junio de 1997.